COR & PARTNERS

MUSIC HALL AND HOUSE / COR & PARTNERS / ESPAÑA

Por: Daniel de León

Algueña es un pequeño pueblo del interior de la provincia de Alicante, con una población de dos mil habitantes y una economía basada en la agricultura y la industria derivada del mármol. Nos piden la construcción de una edificación capaz de aglutinar todas actividades vinculadas al mundo de la música y la cultura que se desarrollan en el pueblo, así como la potenciación cultural de futuro, para ello se nos contrata para buscar una oportunidad, articularla y llevarla a cabo.La creación del programa es la oportunidad de este proyecto. A veces, como en este caso, las decisiones de los arquitectos tiene más que ver con la ‘construcción de la oportunidad’, la creación de un programa pertinente, denso y auditado con el pueblo, que con lo categóricamente disciplinar, lo estético, la materialidad, la forma.

La intervención se encuentra en la entrada oeste del pueblo, junto a las clásicas bodegas de vino de la zona, en un lugar límite, pero que el nuevo planeamiento va a desarrollar dejando la parcela centrada respecto al crecimiento futuro. Se propone que la reserva de suelo para zona verde se sitúe de forma colindante a la intervención, planteando un auditorio al aire libre y un jardín de fidelización ciudadana compuesto por jacarandas, que desarrolla una franja con suficiente entidad como para separar el nuevo desarrollo urbanístico del antiguo, generando, a nivel de forma urbana, una solución de continuidad adaptada, y dotando al conjunto de calidad medioambiental.

El uso de un recubrimiento cerámico con un acabado nacarado o irisado responde a la intención de generar un volumen vibrante en constante cambio, ya sea por cambios en la iluminación o por movimiento del observador, esta solución hace que el edificio vibre, cambiando de color, saturación, profundidad… La apuesta por este material, realizado ‘exnovo’ para esta obra, con el uso de técnicas existentes de cocción, vitrificado y deposición de metales que dan esa apariencia, responde a la decisión de no generar una situación tectónica ni formal, sino perceptiva. La técnica usada parte de la elección de un material base porcelánico resistente a las heladas y garantizado para su uso en exteriores, cada una de estas placas es prensada en vía seca y se le realizan 3 cocciones: la primera es a 950˚C para bizcocharla, la segunda es para cocer el esmalte base blanco, y vitrificar el bizcocho a 1.180˚C en ciclo rápido, y la última la que consigue el efecto irisado-nacarado o reflejo metálico a 780˚C aproximadamente.

 

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